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viernes, 21 de junio de 2013

arquiCRÍTICA → Transporte en Buenos Aires


Desde que las ciudades comenzaron a expandirse el hombre vio la necesidad de crear nuevos dispositivos para su traslado. Gracias a ellos, los tiempos se acortaron y fue posible la comunicación fluida, no solo para relaciones personales, sino también para el intercambio de mercaderías y así, el progreso económico.

Fotografía para Arquitecturando. PH: Romina S. Plaza


Hoy en día, la mayoría de los hombres ocupan gran parte de su día en el traslado entre su casa, el trabajo y lugares recreativos. Solo unos pocos  tienen al alcance todo lo que necesitan, como la posibilidad de trasladarse a pie, o en bicicleta: un modo sano y natural de transporte. Así que por obligación deben valerse de un medio de transporte para estar en el lugar deseado, en el momento justo. 

El automóvil, es el modo de transporte principal de uso para movilizarse, independiente y veloz. Según un artículo del diario La Nación el 40% de las personas utiliza el auto. Necesario para moverse de un barrio a otro, o de las periferias de la ciudad de Buenos Aires hacia el centro. Grandes masas de automóviles se desplazan desde el norte, oeste y el sur de la provincia hacia Capital Federal, pero el problema radica en que existen mayor cantidad de vehículos que espacio apto para ellos, tanto en autopistas, avenidas o estacionamientos. En horarios “picos” ellos se desplazan todos juntos en el mismo sentido, provocando un colapso. 

Otro transporte utilizado por gran cantidad de habitantes del AMBA es el colectivo. El 33,5% lo utiliza, a falta de automóvil propio. Hoy en día viajar en un trasporte público en Buenos Aires en horas picos es un caos, se mueven grandes masas de colectivos en el mismo momento, por las mismas avenidas provocando una crisis en la movilidad de los habitantes de la ciudad.

Lo mismo sucede con trenes, subtes y taxis o remises. El 7,9% se mueve en taxis-remises, el 6,1% en trenes y el 2,9 % en subtes. Pero tanto en trenes como en subtes, las personas viajan como  “ganado” ya que el servicio que presta cada empresa  se ve corrompido por la necesidad de llegar rápido a destino de una muchedumbre que avasalla a cada unidad de traslado. El viaje es sumamente estresante, y de esta manera disminuye la calidad de vida de los habitantes de la ciudad, considerando que durante el día pasan gran cantidad de tiempo sobre un transporte.

El caos y la crisis que presenta la ciudad de Buenos Aires por todos los problemas involucrados con el transporte, va en aumento si no se logran tomar medidas urgentes, tanto de solución para lo existente,  como nuevas propuestas. A la ciudad le faltan muchos medios de transporte, nuevos modos de trasladarse


En diversas ciudades del mundo se analiza y lleva a la práctica nuevas metodologías, se necesitan mayores posibilidades de movilidad; pensar y crear nuevos transportes para  
fragmentar estas grandes masas que colapsan

Pensar en la descentralización podría ser un camino hacía la solución.

Fotografía para Arquitecturando. PH: Romina S. Plaza


Texto: Romina S. Plaza

sábado, 15 de junio de 2013

arquiCRÍTICA → las BARRERAS arquitectónicas en BUENOS AIRES


Grandes cuestiones debemos abarcar a la hora de diseñar el hábitat para los habitantes de nuestra ciudad. A través del compromiso profesional y social se puede lograr una ciudad apta para todos. ¿Pero por qué esto no sucede? 





Caminando por las calles y recorriendo los edificios de la ciudad nos encontramos con enormes dificultades y ciertas rajaduras de una ciudad. Quizás el habitante sin discapacidades no lo note, ya que el ser humano es un animal de costumbre, y se adapta a su realidad; pero no debería ser así, como sociedad nos falta crecer ya que existe un descuido por todo aquello que conforma la ciudad: por aquello que es de todos, por ende  “no es de nadie”, este es un primer paso para lograr un cambio, la concientización de la gente es primordial para que por un lado se encuentre en buena disposición todo aquel equipamiento que necesitamos en algún momento todos los habitantes.


Que le queda aquel que posee alguna discapacidad tanto motriz como sensorial. El 75% de Buenos Aires no está apta para las personas que se mueven con sillas de ruedas, ni siquiera aquella persona que lleva un carrito para transportar pesos mayores al que puede llevar, y esto va a seguir así hasta que las veredas estén al mismo nivel, sanas y con continuidad.

Muchos edificios de la ciudad, a pesar de la reglamentación, aún hoy no están preparados para aquellas personas con dificultades motrices. Los accesos son imposibles con la aparición de escaleras y desniveles, y mucho más el traslado dentro del mismo, teniendo en cuenta que en gran cantidad de oportunidades los ascensores no funcionan por ser antiguos y no existir la intención de evolucionar tecnológicamente. Esto ya no puede seguir permitiéndose en la ciudad considerando que hace 18 años que existe la Ley de Accesibilidad.


El 15% de la población mundial tiene alguna dificultad para moverse, y los inconvenientes que se interponen en las vidas de estas personas son continuos día tras día. Claro ejemplo es simplemente observar el traslado de un punto a otro dentro de la ciudad de estas personas, sin dejar de tener en cuenta que solo el 30% de los colectivos son aptos para personas con discapacidad.


Los responsables de hacer ciudad, desde un edificio a una intervención urbana, no debemos perder la visión global, y ver la realidad tal cual es.

lunes, 22 de abril de 2013

arquiCRÍTICA → Contaminación sonora, visual y atmosférica

HOY: Contaminación en Buenos Aires

La ciudad de Buenos Aires como dicen muchos no responde a su nombre, la contaminación está visiblemente presente en sus calles. El nivel de contaminación atmosférico es excesivo, colectivos, automóviles, industrias cada día incentivan el crecimiento de estos malos aires de la ciudad.



A pesar de las grandes cualidades de la ciudad, en Buenos Aires no se vive bien, la calidad de vida no es buena ya que la contaminación afecta notoriamente la salud de sus habitantes y transeúntes. No sólo el aire no es puro, sino que la ciudad atenta contra nuestros sentidos, con una mezcla de ruidos indefinibles hasta causar irritación, con la imagen de una ciudad collage donde desaparecen los edificios en nuestro cuadro visual para darle espacio a grandes publicidades coloridas, llamativas, sumamente iluminadas que se tapan unas a otras, ¿Y dónde quedo nuestra bella Buenos Aires? Apenas puedo ver parte de las fachadas en el centro, los remates de los edificios desaparecen o se contaminan con hierros enredados que sostiene una nueva publicidad.

Sumándole verdad al caos de nuestros ojos, no puedo obviar que es imposible hablar plácidamente en el centro, los porteños gritan cuando preguntan, gritan cuando responden, pero aquellos ruidos que ya parecen un fondo natural de Buenos Aires gritan más fuerte. Nuestra ciudad es la quinta del mundo con mayor contaminación sonora, las pruebas están al alcance de cualquiera que camine en sus calles, los motores de los colectivos junto a las obras en construcción son los mayores responsables de este estruendo infernal de la ciudad. Debería comenzar a contemplarse seriamente esta realidad ya que producen daños irreversibles para nuestros oídos, teniendo en cuenta que en muchas esquinas de la ciudad se supera el máximo admisible para un oído humano llegando a los 100 Db.

Por otro lado Buenos Aires sigue peleando en los rankings mundiales, en este caso con la contaminación hidráulica, la ciudad posee el mayor río contaminado del mundo; el Riachuelo fue víctima de uso y abuso de años de imprudencia. Hoy en día todavía se encuentran industrias en su borde, pero antiguamente esta zona era el auge de Buenos Aires, la producción crecía a grandes zancadas como también lo fue haciendo la contaminación de las aguas del Riachuelo. Durante años se observó que se debía hacer algo, pero al ser una plan a largo plazo las ganas de recuperar el bienestar de la ciudad se hicieron vagas.

Por último no debemos olvidar un factor fundamental que es problema de contaminación a nivel mundial, haciendo referencia a la basura que desechamos cada día. Antiguamente ésta se quemaba a cielo abierto sin tratamiento alguno, hoy se deposita en grandes campos descubiertos. Hasta que se logré encontrar una solución favorable para el cuidado de la naturaleza, podemos desde la individualidad aportar a la causa para disminuir la contaminación.





→→→→ Debemos tomar conciencia.




miércoles, 18 de julio de 2012

arquiCRÍTICA → Buenos Aires y el Río de la Plata


→→→→Una relación de amor y odio

La ciudad de Buenos Aires tiene una relación particular con el Río de la Plata, es el límite natural de la ciudad quien le da aire y le abre las puertas al mundo.


Esta relación toma diversas funciones necesarias para el comportamiento de Buenos Aires, ya sea comunicativa, económica, social y recreativa. Se puede aplicar una doble visión: una global, desde la estructura de la ciudad; y otra individual, desde cada habitante de ella.

Ciudad Universitaria




Puerto Madero


Si consideramos la versión global, la ciudad no puede ser lo que es, sin el Río de la Plata. Buenos Aires nació gracias al río, por la necesidad de un acceso menos dificultoso tierras adentro del Virreinato del Río de la Plata; logrando así la conexión con el resto del mundo, especialmente en su momento con el Viejo Mundo. Además, con esta visión amplia, el río es fundamental en la economía no solo de la ciudad, sino de todo el país. El puerto de Buenos Aires, es un polo de interconexión entre los puertos más pequeños del país y el exterior. A esto se puede agregar, que el río para la ciudad, es un componente esencial en cuanto a la infraestructura urbana, es el destino de los desagües cloacales y pluviales de la ciudad, teniendo en cuenta que a su vez es la fuente de agua de la que se sirve todos los habitantes de C.A.B.A. y sus alrededores, tanto zona norte como zona sur que tienen contacto con él.


Aduana de Buenos Aires


Esta es una parte de la realidad, Buenos Aires hace uso del río pero no lo respeta, existe un abuso en la relación con el río. No se tiene consideración por las consecuencias futuras, los actos del presente están generando un agotamiento de recursos y un mal uso de las posibilidades que nos brinda la naturaleza. Cada día que pasa, la contaminación crece, no solo en el río sino también en la misma ciudad. Es un problema que está comenzando a gestarse hace un tiempo, pero que puede lograr, en un futuro cercano, una crisis ambiental y disminuir considerablemente la calidad de vida de los habitantes de las metrópolis.
Por otro lado, podemos observar esta relación desde una visión más particular, desde la intimidad entre el hombre y el río. Cada persona de la ciudad busca el río, ya sea por necesidad de traslado, de recreación y esparcimiento. Esta masa de agua acerca al hombre del concreto hacia lo natural, hacia ese espacio que le da respiro brindando contemplación desde la ribera, el deporte acuático y el uso de su espacio para la navegación; estas son ciertas actividades que el hombre lleva a cabo con el río como testigo.


Costanera Norte





El río es un símbolo de la ciudad, es la identidad de Buenos Aires; y ¿por qué gran parte de sus costas están privatizadas? Se debería dejar de pensar en unos pocos y regalarle ese espacio natural a toda la comunidad. El acceso al río es un problema que existe en la ciudad, desde el centro no se vislumbra estas aguas que le da tanto significado a Buenos Aires. Los límites existen y muchos de ellos pueden ser tratados para romper con la desconexión de dos partes que tienen que ser una.

Lo natural y lo construido debe ser reconectado; volver a la unión de un comienzo, esa unión que permita la comunicación de ambos espacios a través del hombre.




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