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lunes, 22 de abril de 2013

arquiCRÍTICA → Contaminación sonora, visual y atmosférica

HOY: Contaminación en Buenos Aires

La ciudad de Buenos Aires como dicen muchos no responde a su nombre, la contaminación está visiblemente presente en sus calles. El nivel de contaminación atmosférico es excesivo, colectivos, automóviles, industrias cada día incentivan el crecimiento de estos malos aires de la ciudad.



A pesar de las grandes cualidades de la ciudad, en Buenos Aires no se vive bien, la calidad de vida no es buena ya que la contaminación afecta notoriamente la salud de sus habitantes y transeúntes. No sólo el aire no es puro, sino que la ciudad atenta contra nuestros sentidos, con una mezcla de ruidos indefinibles hasta causar irritación, con la imagen de una ciudad collage donde desaparecen los edificios en nuestro cuadro visual para darle espacio a grandes publicidades coloridas, llamativas, sumamente iluminadas que se tapan unas a otras, ¿Y dónde quedo nuestra bella Buenos Aires? Apenas puedo ver parte de las fachadas en el centro, los remates de los edificios desaparecen o se contaminan con hierros enredados que sostiene una nueva publicidad.

Sumándole verdad al caos de nuestros ojos, no puedo obviar que es imposible hablar plácidamente en el centro, los porteños gritan cuando preguntan, gritan cuando responden, pero aquellos ruidos que ya parecen un fondo natural de Buenos Aires gritan más fuerte. Nuestra ciudad es la quinta del mundo con mayor contaminación sonora, las pruebas están al alcance de cualquiera que camine en sus calles, los motores de los colectivos junto a las obras en construcción son los mayores responsables de este estruendo infernal de la ciudad. Debería comenzar a contemplarse seriamente esta realidad ya que producen daños irreversibles para nuestros oídos, teniendo en cuenta que en muchas esquinas de la ciudad se supera el máximo admisible para un oído humano llegando a los 100 Db.

Por otro lado Buenos Aires sigue peleando en los rankings mundiales, en este caso con la contaminación hidráulica, la ciudad posee el mayor río contaminado del mundo; el Riachuelo fue víctima de uso y abuso de años de imprudencia. Hoy en día todavía se encuentran industrias en su borde, pero antiguamente esta zona era el auge de Buenos Aires, la producción crecía a grandes zancadas como también lo fue haciendo la contaminación de las aguas del Riachuelo. Durante años se observó que se debía hacer algo, pero al ser una plan a largo plazo las ganas de recuperar el bienestar de la ciudad se hicieron vagas.

Por último no debemos olvidar un factor fundamental que es problema de contaminación a nivel mundial, haciendo referencia a la basura que desechamos cada día. Antiguamente ésta se quemaba a cielo abierto sin tratamiento alguno, hoy se deposita en grandes campos descubiertos. Hasta que se logré encontrar una solución favorable para el cuidado de la naturaleza, podemos desde la individualidad aportar a la causa para disminuir la contaminación.





→→→→ Debemos tomar conciencia.




miércoles, 18 de julio de 2012

arquiCRÍTICA → Buenos Aires y el Río de la Plata


→→→→Una relación de amor y odio

La ciudad de Buenos Aires tiene una relación particular con el Río de la Plata, es el límite natural de la ciudad quien le da aire y le abre las puertas al mundo.


Esta relación toma diversas funciones necesarias para el comportamiento de Buenos Aires, ya sea comunicativa, económica, social y recreativa. Se puede aplicar una doble visión: una global, desde la estructura de la ciudad; y otra individual, desde cada habitante de ella.

Ciudad Universitaria




Puerto Madero


Si consideramos la versión global, la ciudad no puede ser lo que es, sin el Río de la Plata. Buenos Aires nació gracias al río, por la necesidad de un acceso menos dificultoso tierras adentro del Virreinato del Río de la Plata; logrando así la conexión con el resto del mundo, especialmente en su momento con el Viejo Mundo. Además, con esta visión amplia, el río es fundamental en la economía no solo de la ciudad, sino de todo el país. El puerto de Buenos Aires, es un polo de interconexión entre los puertos más pequeños del país y el exterior. A esto se puede agregar, que el río para la ciudad, es un componente esencial en cuanto a la infraestructura urbana, es el destino de los desagües cloacales y pluviales de la ciudad, teniendo en cuenta que a su vez es la fuente de agua de la que se sirve todos los habitantes de C.A.B.A. y sus alrededores, tanto zona norte como zona sur que tienen contacto con él.


Aduana de Buenos Aires


Esta es una parte de la realidad, Buenos Aires hace uso del río pero no lo respeta, existe un abuso en la relación con el río. No se tiene consideración por las consecuencias futuras, los actos del presente están generando un agotamiento de recursos y un mal uso de las posibilidades que nos brinda la naturaleza. Cada día que pasa, la contaminación crece, no solo en el río sino también en la misma ciudad. Es un problema que está comenzando a gestarse hace un tiempo, pero que puede lograr, en un futuro cercano, una crisis ambiental y disminuir considerablemente la calidad de vida de los habitantes de las metrópolis.
Por otro lado, podemos observar esta relación desde una visión más particular, desde la intimidad entre el hombre y el río. Cada persona de la ciudad busca el río, ya sea por necesidad de traslado, de recreación y esparcimiento. Esta masa de agua acerca al hombre del concreto hacia lo natural, hacia ese espacio que le da respiro brindando contemplación desde la ribera, el deporte acuático y el uso de su espacio para la navegación; estas son ciertas actividades que el hombre lleva a cabo con el río como testigo.


Costanera Norte





El río es un símbolo de la ciudad, es la identidad de Buenos Aires; y ¿por qué gran parte de sus costas están privatizadas? Se debería dejar de pensar en unos pocos y regalarle ese espacio natural a toda la comunidad. El acceso al río es un problema que existe en la ciudad, desde el centro no se vislumbra estas aguas que le da tanto significado a Buenos Aires. Los límites existen y muchos de ellos pueden ser tratados para romper con la desconexión de dos partes que tienen que ser una.

Lo natural y lo construido debe ser reconectado; volver a la unión de un comienzo, esa unión que permita la comunicación de ambos espacios a través del hombre.




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