Grandes cuestiones debemos
abarcar a la hora de diseñar el hábitat para los habitantes de nuestra ciudad. A
través del compromiso profesional y social se puede lograr una ciudad apta para
todos. ¿Pero por qué esto no sucede?
Caminando por las calles y
recorriendo los edificios de la ciudad nos encontramos con enormes dificultades
y ciertas rajaduras de una ciudad. Quizás el habitante sin discapacidades no lo
note, ya que el ser humano es un animal de costumbre, y se adapta a su
realidad; pero no debería ser así, como sociedad nos falta crecer ya que existe
un descuido por todo aquello que conforma la ciudad: por aquello que es de
todos, por ende “no es de nadie”, este
es un primer paso para lograr un cambio, la concientización de la gente es
primordial para que por un lado se encuentre en buena disposición todo aquel
equipamiento que necesitamos en algún momento todos los habitantes.
Que le queda aquel que posee
alguna discapacidad tanto motriz como sensorial. El 75% de Buenos Aires no está
apta para las personas que se mueven con sillas de ruedas, ni siquiera aquella
persona que lleva un carrito para transportar pesos mayores al que puede
llevar, y esto va a seguir así hasta que las veredas estén al mismo nivel,
sanas y con continuidad.
Muchos edificios de la ciudad, a
pesar de la reglamentación, aún hoy no están preparados para aquellas personas
con dificultades motrices. Los accesos son imposibles con la aparición de
escaleras y desniveles, y mucho más el traslado dentro del mismo, teniendo en
cuenta que en gran cantidad de oportunidades los ascensores no funcionan por
ser antiguos y no existir la intención de evolucionar tecnológicamente. Esto ya
no puede seguir permitiéndose en la ciudad considerando que hace 18 años que
existe la Ley de Accesibilidad.
El 15% de la población mundial tiene alguna dificultad para
moverse, y los inconvenientes que se interponen en las vidas de estas personas
son continuos día tras día. Claro ejemplo es simplemente observar el traslado
de un punto a otro dentro de la ciudad de estas personas, sin dejar de tener en
cuenta que solo el 30% de los colectivos son aptos para personas con
discapacidad.
Los responsables de hacer ciudad, desde un edificio a una
intervención urbana, no debemos perder la visión global, y ver la realidad tal
cual es.